Con esa frase abren un escrito en el que responden a las acusaciones de Izal acerca de la especulación por parte de algunas salas.

Hace pocos días, una entrevista a Izal para la Asociación de Promotores Musicales dejaba un titular que levantó unas cuántas opiniones a favor pero también algunas ampollas: “Hay salas que especulan con la música en vivo”. Evidentemente, buena parte de las últimas se concentraron entre los promotores de salas, que responden ahora (con un escrito firmado por  Armando Ruah) a esas acusaciones, que son -en sus propias palabras- “un ataque al eslabón más delicado del sector de las músicas actuales”.

Este es el fragmento en cuestión de la entrevista a Izal:

“P: El directo fue muy importante para una banda como la vuestra, sin el amparo de una multinacional. ¿Cómo veis el circuito de música en vivo? 

R (Mikel Izal): Creo que cada vez es un poco más pequeño. Han pasado seis años desde que diéramos nuestro primer concierto en La Mala, en Madrid. No ha cambiado mucho, desde luego no se ha incentivado, que es lo que debería hacerse. Hay sitios, pero las condiciones cada vez son peores.

R (Emanuel Pérez “Gato”): Las primeras giras, si no teníamos nuestro trabajo aparte y dedicábamos gran parte del sueldo a esto, es muy difícil. Hay salas que ayudan a los grupos pequeños, como pueda ser El 21 en Huesca o Costello en Madrid, que te dejan unas condiciones donde puedes ir a tocar sin salir perdiendo o, si pierdes, que sea poco. (gato)

R (Alejandro Jordá): En Europa hay salas con una determinada tradición o prestigio por los grupos que lleva y la gente paga su entrada sin saber quién va a tocar.

R (Iván Mella): El problema es que hay salas que se presentan como abanderadas de la música en directo y especulan con ella. Te están cobrando un alquiler que, para un grupo que empieza, es desorbitado. En cierto modo es un timo.”

Y este es el comunicado íntegro que publica ahora la ACCES a través de la APM:

“¡Seamos serios, por favor!

Un titular diciendo que “hay salas de conciertos que especulan con la música” ataca directamente al eslabón más delicado del sector de las músicas actuales. 

Es una evidencia indiscutible que dentro de la cadena de valor que rodea al sector de las músicas populares, los artistas son la parte imprescindible para que pueda haber un concierto.

Pero, ¿dónde han desarrollado su carrera esos pocos privilegiados que llegan a llenar grandes espacios? ¿Dónde se da cabida a la escena emergente local? ¿Quiénes apuestan día a día por la diversidad cultural en la música?

Como en todos los ámbitos y subsectores de la música hay buenos y malos, no solamente dentro de las salas de música en directo. Sin querer ofender a nadie, hay buenas y malas disqueras, buenos y malos mánagers, buenos y malos promotores, buenas y malas plataformas de música on line… En todos ellos, si hablamos de especulación, quizás sea en las salas donde la especulación, si existe, produzca menos beneficios.

En estos últimos 30 años las músicas populares se han ido profesionalizando sobre la marcha. Afortunadamente, hoy por hoy contamos con un sector muy profesional y dentro de él con muchas salas muy profesionalizadas y otras que luchan por sobrevivir a unas leyes del espectáculo obsoletas (algunas aún franquistas), con una falta absoluta de homogenización de las licencias, con un laberinto administrativo para la obtención de permisos y normativas desde municipales a europeas que en muchos casos se contradicen.

Abrir una sala de conciertos requiere una fuerte inversión y en muchos casos supone un proyecto de vida para muchos de sus fundadores.

Se habla mucho del alquiler de las salas. Estamos en una sociedad donde la oferta y la demanda son los reyes del mambo en todos los ámbitos. Lo que se llama peyorativamente alquiler corresponde al espacio, al equipamiento técnico y humano de la sala, a los gastos de promoción y al formato y aforo de la sala. Dependerá de cada cual aceptar o no esas condiciones.”