Con casi medio siglo de diferencia entre su último lanzamiento y el que acaban de publicar, el febril “This is The Sonics!” (Revox, 15), la sensación es que The Sonics no nos han abandonado nunca. Ahora, además, volverán a nuestro país para ofrecer una gira de seis fechas.

Con una energía semejante a la de antaño, Gerry Roslie se muestra cercano, amable e incluso entrañable. No parece darse demasiada importancia a si mismo pese a que estilos como el punk, el garage o el psychobilly seguramente no existirían sin su trabajo con The Sonics. Con un sonido único, áspero y acelerado, “This Is The Sonics!” es verdadero rock’n’roll acelerado, con adaptaciones de Ray Charles, Eddie Holland y Bo Diddley. Bajo la supervisión de Jim Diamond (The Dirtbombs), se ha desatado de nuevo la tormenta con un disco que es la digna continuación de “Here Are The Sonics” y “Boom” (Roslie descarta “Introducing The Sonics”; no le gusta el sonido de esa colección, muy limpio y sin alma). “Todavía estamos en estado de shock. Lo que estamos viviendo es fabuloso, difícil de creer, es casi como un milagro. Volver a grabar no fue una decisión que tomásemos sin pensarlo, sino que antes nos teníamos que sentir muy seguros. Cuando ahora viene la gente y me da las gracias por continuar aquí, me siento muy afortunado. Hace poco, un periodista me dijo que ‘This Is The Sonics!’ estaba entre sus diez discos favoritos de este año. Me hizo muy feliz. Nuestra idea siempre fue que el disco tuviese la misma energía del pasado y para ello Jim Diamond fue clave. Nos obligaba a repetir las canciones hasta que quedaran redondas. Se esforzó como el que más. Vale la pena haber vuelto, tener y sentir de nuevo esa química con los compañeros. Es como si no hubiese pasado el tiempo, o al menos no tanto (risas)”.

“Realmente es más divertido tocar que trabajar de cualquier otra cosa”

Durante este largo período apartados de la música, cada miembro de The Sonics tenía su trabajo. En el caso de Gerry Roslie, cuenta con un negocio propio en el que fabrica material para aparcamientos. La vuelta de The Sonics a los escenarios fue fruto de la obsesión de un promotor que insistía en reunirlos. Finalmente se salió con la suya. “Hacía dos o tres años que nos perseguía para que tocáramos en el Festival Cavestomp que se celebra cada año en Nueva York, dijimos que no repetidamente hasta que al final aceptamos la oferta. Nos preguntamos a nosotros mismos por qué no intentarlo. Fuimos valientes. Cuando vimos a la gente saltando y cantando las canciones vimos que era un acierto. Y como la gente nos pedía nuevas canciones, años más tarde nos metimos en un estudio. Realmente es más divertido tocar que trabajar de cualquier otra cosa”. Han sido muchos años alejados del mundo de la música, así que me intereso por saber cómo vivieron durante ese tiempo desconectados del negocio. “Durante mucho tiempo no supe nada de lo que pasaba, quizás un poco, y por proximidad, cuando apareció Kurt Cobain o los chicos de Pearl Jam, me conecté otra vez, pero fue algo fugaz”.

Lo importante en estos momentos es saber si este retorno tendrá cierta continuidad. “No es que ahora quiera recuperar el tiempo perdido, más que nada porque nunca lo he sentido así. Sin embargo, soy consciente de que sólo se vive una vez, y mientras haya gente que venga a vernos, haremos giras y grabaremos discos. Es una bonita oportunidad y nuestra fuerza es que nos sentimos más jóvenes de lo que en realidad somos (risas)”.

The Sonics actuarán en Gijón (8 octubre, Sala Albéniz), Pontevedra (9 octubre, Pazo Da Cultura), Madrid (10 octubre, Teatro Barceló; Festival Villamanuela), Benidorm (11 octubre, Funtástic Dracula Carnival), Barcelona (14 octubre, Bikini) y Zaragoza (15 octubre, Las Armas).