Tachenko regresan haciendo lo que mejor saben: conquistar con una serie de canciones encantadoras, cargadas de luminosidad y melodías irresistibles. Bienvenidos a “El Comportamiento Privado” (Limbo Starr, 15), sexto disco en clave de pop de estos seductores zaragozanos y motivo acerca del que charlamos con Sergio Vinadé y Sebas Puente, la sólida dupla compositiva del grupo.

Para empezar una pregunta casi obligada en vuestro caso… ¿De dónde ha surgido en esta ocasión el (de nuevo curioso) título del álbum?
Era un título que teníamos en la cabeza desde hace tiempo, pero hasta ahora no le habíamos dado salida. Una noche en La Lata de Bombillas, después de haber estado grabando por la tarde, lo comentamos. Pensamos, además, que le venía muy bien al contenido de las canciones.

¿Qué diríais que tiene de especial y diferente este disco? ¿Qué hay en “El Comportamiento Privado” que no esté en ningún otro álbum de Tachenko?
Pensamos que en este disco es donde mejor hemos concretado lo que veníamos trabajando en discos anteriores, tanto musicalmente como a nivel de letras. Por eso, no se trata de un cambio brusco, sino del asentamiento de un estilo.

Sin embargo ha habido cambios en la formación con la incorporación de Rafa “Guisante” Domínguez a los teclados y de David “Libi” García sustituyendo a Edu Baos como bajista ¿Cómo han afectado estas variaciones en la alineación al sonido del grupo?
Con respecto al sonido esto tampoco ha supuesto un cambio brusco, ya que tanto Libi como Rafa ya estaban integrados en la dinámica del grupo.

¿Y en lo personal? Me consta que siempre habéis sido una banda muy unida en ese sentido… ¿Fue difícil asumir la salida de Edu para centrarse en León Benavente?
Precisamente esa unión en lo personal ha hecho que la salida de Edu haya sido fácil; nos queremos y nos alegramos de que le vaya bien, y nos consta que él también se alegra por nosotros. De hecho, ha sido de las primeras personas en escuchar el disco.

“Nunca hemos sido un grupo que derroche optimismo”

Vuestro anterior disco, “El Amor y las Mayorías” (Limbo Starr, 13), era un disco más rabioso, enfurecido e incluso nostálgico. Una especie de respuesta ante la situación social que desgraciadamente vivía el país en apogeo hace un par de años ¿Sobre qué diríais que trata este nuevo álbum?
Realmente el tinte social del anterior disco venía marcado por frases sueltas, pero tampoco queríamos centrar la atención en ese aspecto concreto. Pero es cierto que, si bien “El amor y las mayorías” era un disco más abierto hacia el exterior, en este hemos retomado temáticas más intimistas. Más privadas, por decirlo de alguna manera: y ahí es donde el título cobra sentido.

Lo digo también porque ahora se percibe una mayor relajación y un regreso a esas canciones más optimistas tan características del grupo como “Las Claves”, “Midas” o “Estilo Internacional” ¿Habéis regresado a las canciones cargadas de luz y fuerza intrínseca?
Atendiendo a las letras, en realidad nunca hemos sido un grupo que derroche optimismo. Pero es verdad que la impresión puede ser esa por envolverlas con melodías directas, de la tradición “pop” (del “pop” bien entendido: ese término que siempre defendemos) de toda la vida.

Desde luego en el álbum también hay himnos pop de estribillos irresistibles como “Mentes Maravillosas”, “Declaración Universal” o “No Tenemos Nombre” ¿Creéis que pasarán a formar parte del repertorio clásico y más celebrado del grupo?
Esperamos que sí, pero serán los directos los que decidan: ahí es donde se ve qué canciones funcionan mejor. Los conciertos funcionan como filtro: unas canciones se quedan y otras van quedando atrás (aunque se retomen más adelante).

Habando de canciones os diré que la incial “Los Festivales de la Fe” tiene un ligero aroma psicodélico que me recuerda a vuestros amigos de Sidonie…
Es cierto que Sidonie y nosotros podemos tener referencias comunes en cuanto al género psicodélico. Y nos congratula la comparación dada esa amistad que comentas. Además, ellos también hacen gala de un “comportamiento privado” particular.

Volviendo al conjunto, se podría decir que los discos de Tachenko son siempre poseedores de una inhabitual cualidad, y “El Comportamiento Privado” no es una excepción. Me refiero a que, después de varias escuchas, el álbum comienza a sonar muy familiar y surge la sensación de que esas canciones siempre han estado (y estarán ahí) ¿Por qué creéis que tienen ese efecto?
Una de las virtudes del pop es que ciertas canciones pasan a formar parte de tu día a día… pasan a integrarse en tu realidad diaria: de ahí la familiaridad.

Lo que está claro es que “El Comportamiento Privado” es un disco de Tachenko, reconocible e incluso inconfundible… ¿Cuáles creéis que son esas cualidades tan personales que os hacen diferenciables de cualquier otro grupo del país? ¿Qué hace que Tachenko no sean mejores ni peores pero sí diferentes?
Creemos que es eso mismo que comentabas: la mejor cualidad es la personalidad de las composiciones. A la primera, se nota que son canciones de Tachenko.

“Una de las virtudes del pop es que ciertas canciones pasan a formar parte de tu día a día”

Son ya más de diez años de carrera y en varios momentos de esa trayectoria se ha mencionado ese concepto tan recurrente que viene siendo la “madurez creativa” ¿Podemos hablar, ahora sí, de cierta madurez dentro de Tachenko? ¿En qué momento os encontráis como banda?
Esta misma mañana nos han dicho que con estas nuevas canciones hemos rejuvenecido cinco años, así que volvemos a ser unos jóvenes locos y maravillosos.

¿Os cansa un poco que digamos siempre eso de que estáis en “la constante búsqueda de la canción de pop perfecta” o lo entendéis más como un elogio?
Es una declaración de intenciones que llevamos repitiendo durante varios discos. El truco es defender la búsqueda como un fin en sí mismo.

Me da la sensación de que estas alturas os encontráis cómodos en esa especie de “mitad de la tabla” que ocupáis desde hace tiempo en cuanto a popularidad se refiere ¿Fue en algún momento la consecución de un éxito más masivo dentro de la escena nacional una posibilidad o incluso una obsesión?
Una obsesión, jamás, pero ya te decimos que alguna Recopa nos queda por ganar…

Siempre habéis tenido un gran directo, pero la última vez que os vi sobre un escenario (en el 15 aniversario de La Lata de Bombillas celebrado el pasado mes de abril en Las Armas) fue más evidente que nunca, con un solidez ejecutiva que convive en armonía con el ambiente fiestero y de celebración ¿Cómo creéis que ha ido evolucionando vuestro directo con los años? ¿Cómo definiríais los actuales conciertos de Tachenko?
Creo que, en ese sentido, estamos en nuestro mejor momento: nos hemos rodeado de grandes amigos músicos que le dan mucha solidez a las canciones. Libi y Rafa han entendido muy bien el concepto del grupo, y Alfonso lleva ya diez años con nosotros: es un lujo verlos tocar cada día. Con respecto al concierto aniversario de La Lata, fue uno de los mejores que hemos dado nunca.

Cada vez que he tenido ocasión de entrevistar a Micah P. Hinson le he preguntado por vosotros, y tengo que deciros que os tiene mucho cariño y un gran respeto. Ahora voy a hacer lo mismo con vosotros… ¿Cómo recordáis el tiempo que pasasteis girando con él como banda de acompañamiento? ¿Es en realidad tan peculiar como parece?
Nosotros también le tenemos mucho cariño, y aprendimos mucho durante esas giras. Fue una experiencia inolvidable, pero era hora de centrarnos en lo nuestro. Y es incluso más peculiar de lo que parece: no te lo puedes llegar ni a imaginar.