Tras un lapso de siete años, Mercury Rev publican “The Light In You” (Bella Union, 15). Charlamos con Grasshopper (Sean Mackowiak), guitarrista y fundador de la banda junto a Joanthan Donahue, sobre el nuevo álbum para acabar divagando sobre todo tipo de aspectos de su vida, profesionales y humanos.

Es vuestro séptimo álbum de estudio con Mercury Rev, pero es el primero que no está producido por vuestro primer bajista Dave Fridmann ¿Por qué no habéis contado con él en esta ocasión?
En realidad queríamos que lo produjese él como siempre, lo que pasa es que vive muy lejos, como a siete horas de distancia en coche, un viaje muy largo. Queríamos que viniera a un estudio que encontramos en Hudson Valley, donde vivimos nosotros. Pero Dave (Fridmann) está muy acostumbrado a trabajar en sus propios estudios (Tarbox Road en Cassadanga). Al final, por diferentes motivos no pudimos cuadrar nuestros calendarios. Así que mientras encontrábamos momento, Jonathan (Donahue) y yo empezamos a producir los temas por nuestra cuenta y nos gusto mucho como nos estaban quedando, así que decidimos tirar para adelante nosotros solos. No es que hayamos prescindido de Dave por una cuestión creativa ni nada parecido. De hecho, seguro que volveremos a trabajar con él en el futuro.

¿Y cómo ha sido la experiencia de autoproduciros?
Pues ha sido muy divertido. En realidad ya en “See You On The Other Side” (Beggars Banquet, 95), ambos participamos muy activamente en la producción, sobretodo en los últimos dos días de mezcla. Así que tampoco es que haya sido una experiencia totalmente nueva. Aunque al principio nos daba un poco de miedo no tener a Dave en el estudio, porque muchas veces relegábamos gran parte del trabajo en él. Pero supongo que a veces es interesante cambiar tu forma de trabajo. Al final ha salido algo un poco diferente de lo que hubiéramos hecho con él. Carlos Anthony Molina (actual bajista de la banda) también ha participado en las mezclas, así que también pudimos tener un tercer punto de vista. Pero en realidad Jonathan y yo teníamos muy claro nuestros objetivos y lo que queríamos hacer.

Es también vuestro primer disco con Bella Union (sello fundado por Simon Raymonde y Robin Guthrie de Cocteau Twins), que me parece la discográfica perfecta para Mercury Rev…
Estamos encantados, la verdad. Conocí a Simon Raymonde en un concierto de mis amigos de Midlake, y me dijo que estaba interesado en escuchar lo que andábamos haciendo. Así que cuando teníamos siete u ocho canciones se las mandamos y nos contesto inmediatamente diciendo: “quiero sacar este álbum”. En realidad tampoco hablamos con ninguna otra discográfica. Jonathan y yo somos super fans de Cocteau Twins, así que trabajar con él ha sido fantástico para nosotros. Nos ha aportado un montón de sugerencias para el disco. De hecho el orden de las canciones casi lo decidió él. Es un tipo estupendo. Al menos para nosotros lo ha sido.

Han pasado siete años desde que publicasteis “Snowflake Midnight” (V2, 08), ¿Qué os ha hecho esperar tanto tiempo para hacer un nuevo álbum?
Nos han pasado un montón de cosas en los últimos años. Algunas buenas y otras muy duras. La casa de Jonathan quedó totalmente destruida tras el huracán Sandy. Lo perdió literalmente todo. Todos sus discos, toda su ropa… todo se fue por el río. Así que tuvo que mudarse y prácticamente podríamos decir que tuvo que empezar de cero con su vida. Por mi parte, más o menos en esa época me pasaron dos cosas que me han cambiado por completo. Ahora soy padre. Mi mujer se quedó embarazada y al mismo tiempo mi madre empezó a tener alzheimer. Ahora vive con nosotros porque hay que cuidarla y atenderle en todo porque su mente se está yendo. Así que vivimos con un bebe que lo esta descubriendo todo y con una persona que lo está olvidando. Es un contraste realmente fuerte. Jonathan suele venir a visitarnos a menudo y creo que es muy impactante para él también, conoce a mi madre desde hace muchísimos años…

Jonathan y tú tenéis una relación muy peculiar. Os conocéis casi desde la infancia, pero a lo largo de los años habéis pasado por ciertas turbulencias ¿Cómo está vuestra amistad a día de hoy?
Bueno… supongo que cómo cualquier relación (risas). Tenemos momentos en los que todo resulta fácil y fluido… y otras que no. Durante la grabación del disco hubo un par de momentos en que tuvimos discursiones. sobretodo con cuestiones relacionadas con algunas letras que Jonathan había escrito, algunas músicas… cuestiones como esas. De hecho, al final se han quedado fuera del disco un par de temas que me encantaban y que espero que acaben saliendo a la luz algún día. Jonathan es una persona muy insegura y tiene muchos problemas de autoestima. A veces tengo que hacer como de “cheerleader” con él, tengo que sentarme a su lado y decirle: “tío, esto está muy bien, de verdad”… ¿Conoces la canción “Goddess On A Hiway”?

Sí, claro
Bueno, pues Jonathan la escribió cuando estábamos grabando “Yersef Is Steem” (Columbia, 91), pero no le gustaba nada. Y yo no hacía más que decirle “tenemos que hacer esta canción, tenemos que hacer esta canción”, pero finalmente no la grabamos hasta “Deserter’s Songs“ (V2, 98)… y ahora es una de nuestras canciones más conocidas. Pero eso le pasa muy a menudo, tanto con canciones que escribimos los dos como con las que escribe él solo. Así que siempre pasamos por ciertas tensiones cuando grabamos un nuevo disco… pero también creo que nos hemos ayudado mucho mútuamente en nuestros momentos bajos. Compartimos muchas cosas más allá de la música. Hacemos planes juntos, vamos a esquiar, hacemos snowboard… también vamos a bares, no para hablar de música, sólo para pasarlo bien como hacíamos cuando éramos jóvenes… eso lo llevamos haciendo desde que tenemos 21 años (risas). Cuando el bebe nació le pedí a Jonathan que fuera su padrino y aceptó encantado. No tiene hijos y creo que fue una experiencia muy bonita para él.

“No hemos hecho Deserter’s songs II”

Imagino que convertirte en padre habrá supuesto un gran cambio para ti. ¿Crees que esa experiencia te ha influido durante el proceso de creación del disco?
Sí, muchísimo. Cuando realmente tienes un niño y descubres lo que es… es una criatura maravillosa, tiene ese gran espíritu de felicidad… Cuando tienes un hijo comienzas a revivirlo todo, recuerdas tu propia infancia y recuerdas como veías el mundo… me viene a la cabeza cuando vio una gallina por primera vez. Le llevamos a una granja y vio ovejas y cabras por primera vez… la primera vez que montó en coche… recuerdas todo eso. Como era ver el mundo por primera vez.

Siempre he pensado que muchos temas de Mercury Rev son un poco como canciones de cuna… ¿Crees que hay cierta asociación inconsciente con la infancia en vuestra música ?
Sí, siempre tratamos de tener cierta vibración infantil en nuestra música. A veces la gente nos dice: “¿Por qué no hacéis un disco para niños?“ y yo siempre contesto que todos los discos de Mercury Rev son discos para niños. Hay una parte de Mercury Rev que siempre vuelve a ese lugar. siempre nos ha interesado la música infantil. A Jonathan le encanta “Pedro y el Lobo“ (Sergei Prokofiev) y ese tipo de cosas, incluso movidas de Disney. Pero luego, claro, nos metimos en el punk rock… pero mira, incluso los Ramones amaban a Phil Spector y a las Ronettes… O Brian Wilson, toda su música tiene esa cualidad infantil, como de canción de cuna. Creo que todos amamos la música de nuestra infancia.

¿Le has puesto a tú hijo la música de Mercury Rev? ¿Cómo reacciona cuando la escucha?
Sí, claro que la ha escuchado, reaccionaba sonriendo, muy feliz. Le encanta la música, ¿sabes? Yo creo que seguramente va a ser batería o va a tocar el piano. sólo tiene un año, pero tiene mucho ritmo. En serio, no todos los niños reaccionan igual con la música. Con esa edad hay niños que no son capaces de dar palmas o que no se mueven con un tempo correcto. Él baila como sí estuviera jugando con el ritmo.

“The Light in You“ alterna muchas subidas y bajadas que supongo que de alguna forma reflejan todas estas experiencias vitales…
Así es. El disco habla de todas estas cosas. Todos los aspectos opuestos de nuestra vida. La alegría y el dolor. Es cómo un renacimiento, porque al final llega la luz. Cómo un tipo de iluminación a través del poder de la música. Una luz que brilla a pesar de la turbulencia.

En muchas canciones del disco volvéis a cierta distorsión, fuzz de guitarras y demás, que me hacen pensar en vuestros primeros discos… ¿Os vuelve a interesar la psicodélia?
(Sonríe ampliamente) ¿Sabes una cosa? En los últimos años nunca habíamos escuchado nuestros primeros discos. Estábamos más preocupados en mirar siempre hacia delante. Mientras grabábamos “The Light In You” ha sido la primera vez que nos sentamos y volvimos a escucharlos. Fue cómo decir: “Mira, esto es parte de nosotros, es lo que hemos hecho, no podemos seguir huyendo de ello”. Esta en nuestras venas. Nos dimos cuenta de que hay muchas cosas en esos discos que podemos continuar expandiendo ¿Por qué no cogerlas y tratar de re-inventarlas?

¿Qué crees que queda de aquellos caóticos y excesivos Mercury Rev del principio?
Teníamos como 20 años en aquella época. Estábamos aprendiendo. Aprendiendo cómo trabajar en un estudio, cómo tocar… En muchos sentidos no teníamos ni idea de cómo hacer las cosas. Tratábamos de hacerlo lo mejor posible para nuestras posibilidades y conocimientos. Eramos como niños tratando de organizar ruido. Intentábamos hacer arreglos orquestales pero realmente no sabíamos cómo. Ahora sabemos perfectamente cómo hacer todo eso y podemos elegir cómo queremos sonar. Ahora el desorden está organizado (risas). Yo creo que lo que más conecta a los Mercury Rev actuales con los primeros son las letras. Líricamente siempre hemos planteado todo tipo de cuestiones existenciales, ¿Por qué estamos aquí?, y todo eso. “Yerself Is Steem” (Columbia, 91) es un juego de palabras que tiene que ver con eso. “The Light In You” también gira en torno a esa idea: ¿De qué estamos hechos? ¿Por qué hacemos música?

Planteáis muchas preguntas y respuestas en vuestras letras, pero a veces tengo dudas de si evocan directamente a situaciones reales o hay una gran parte de fantasía en ellas…
Creo que hay un poco de ambas cosas. Por ejemplo, la canción “Amelia“ es sobre varias personas que conocemos, no una en concreto. Tres personas distintas, de hecho. Pero usamos ese nombre porque es un nombre que nos gustaba. Trata de alguien que tiene una adicción y está intentando salir de ella. Es una canción muy rara, porque por un lado es bastante triste, pero es también muy dulce.

“Jonathan es una persona muy insegura y tiene muchos problemas de autoestima”.

¿Y qué me dices de “Central Park East“? ¿Trata realmente sobre un paseo por el parque?
Sí, en este caso sí. Tanto a Jonathan como a mi nos encanta ir a Central Park. Vamos muy a menudo. Las primeras fotos que nos hicimos como Mercury Rev están tomadas allí. El parque es cómo una metáfora en sí mismo. Es como un lugar mágico en medio de esta locura de ciudad gigantesca… esta el lugar donde dispararon a John Lennon, hay un zoo, el lago… Es como un oasis surrealista en medio de Nueva York. Ves a muchas parejas, pero también gente solitaria que parece buscar lo que los demás tienen y ellos no. De eso trata la canción.

Por cierto, ¿Cómo hace Jonathan para mantener así la voz? ¿se cuida mucho o hace algún tipo de ejercicio en especial?
(Risas) sí, claro. Canta mucho, siempre está practicando y ejercitándose para poder seguir cantando así. Mucha gente suele preguntarme que va a pasar cuando Jonathan pierda la voz y ya no pueda cantar en ese tono… sinceramente no creo que eso vaya a pasar… pero es duro… hacemos muchos conciertos y seguir así… tiene que cuidarse mucho. su voz es uno de los elementos más significativos de Mercury Rev.

En los últimos años habéis estado tocado “Deserter’s Songs“ entero ¿Cómo fue esa experiencia?
Espectacular. Ni siquiera cuando salió publicado solíamos tocar todas las canciones y, desde luego, nunca en el mismo orden que en el disco. Así que hacer esos conciertos y tocarlo entero fue toda una experiencia. Al principio nos resultaba raro, pero luego nos volvíamos a enamorar del álbum. No estábamos muy seguros de hacerlo cuando nos lo propusieron. Desde luego no sería algo que hubiésemos decidido hacer por nuestra cuenta. Como te decía antes, siempre miramos hacía delante. Pero decidimos hacerlo a ver que pasaba y al final quedamos muy contentos. Lo disfrutamos mucho. Fue muy bonito. Creo que hacer eso justo antes de grabar “The Light In You” nos influyó mucho en el proceso. No quiero decir que el nuevo álbum sea “Deserter’s Songs 2”, pero creo que muchos elementos de entonces han resurgido en nuestra música. Lo hemos afrontado con el mismo espíritu.

Recuerdo haber leído una entrevista en la que comentabas que aún no habías llegado a entender lo que habíais hecho con ese disco… ¿Todavía lo sientes así? ¿O ha cambiado con el paso del tiempo?
Sigue siendo raro. Nos encanta ese disco. Pero también nos encantaba “See You On The Other Side”, por ejemplo. Cuando lo publicamos estábamos muy contentos del resultado pero nunca… quiero decir, tuvo muy buenas críticas y eso, pero no salimos en la radio ni conseguimos la misma reacción que después tuvo “Deserter’s Songs“. Nos sorprendió muchísimo la reacción que tuvo la gente. Especialmente en Inglaterra. En aquella época íbamos a Londres y sonaba en todas partes: en los supermercados, en el taxi… lo ponían mucho en la radio, en la BBC… fue una autentica locura escuchar la música que habíamos creado en lugares como esos. Realmente no nos esperábamos nada de eso. supongo que el álbum conecto con la gente a diferentes niveles. Y eso teniendo en cuenta que es un disco muy personal… muy emocional diría yo.

¿Crees que esa emotividad está presente también en “The Light In You”?
Creo que “The Light In You” es similar en muchos sentidos. Las letras… creo que Jonathan ha vuelto a abrirse mucho en un sentido personal. Nuestros últimos dos álbumes eran más abstractos… “The Light In You” es mucho más directo… pero es tan nuevo aún… es difícil definirlo sin tener cierta con perspectiva… supongo que si me hicieras la entrevista dentro de unos años podría decirte muchas más cosas sobre el disco (risas).