Se dice pronto, pero Hidrogenesse tiene a sus espaldas más de tres lustros de vida. Hemos envejecido con ellos. Ahora bien, lejos de caer en el aburrimiento y en la repetición de fórmulas, su discurso se renueva en cada disco. Prueba de ello es el excelente “Roma” (Austrohúngaro, 2015).

Roma, la ciudad eterna. Un disco que es una reivindicación de lo viejo, un alegato contra las modas. Hidrogenesse están fascinados con el pasado. ¿Por qué? “Pues no lo sabemos. Quizás es que nos aburrimos fácilmente. Las modas pasadas nos llaman mucho la atención, así como las cosas pasadas de moda. Para nosotros, lo viejo es liberarse de las modas y las tendencias, hacer lo que a uno le dé la gana. La actualidad es muy tirana y se impone de una manera muy grosera. Disfrutar de lo viejo es una forma de escapismo muy natural. Más gente debería practicarlo más”. La imaginería de Carlos Ballesteros y Genís Segarra es rica en elementos propios. Algo que deja claro la canción que abre su nuevo trabajo, “Dos tontos muy tontos”, un rompepistas glam y una apología de los dúos musicales. “Es lo ideal. Así se supera la soledad, pero sin complicarse mucho la vida. Sobre todo para un grupo electrónico. Cuatro personas decidiendo sobre el sonido de un bombo sería una locura. Mira a Kraftwerk, cuántos problemas han tenido para seguir siendo cuatro. Se han convertido en el grupo de acompañamiento de un cantautor, por haberse emperrado en ser como The Beatles”.

“Roma”
destaca por el synth pop de fantasía, una forma personal de acercarse a los sintetizadores. Una receta propia para un grupo único en su especie. “Desde hace unos años, y cada vez más, usamos para hacer discos un sintetizador modular en el que se combinan diferentes circuitos libremente, sin un diseño del sonido previo. Es más laborioso, pero también es más divertido. Además, así tu música no suena a ningún sintetizador en particular o a una caja de ritmos determinada. Todos los sonidos los haces desde cero, pensando en lo mejor para cada arreglo y para cada efecto. Por ejemplo, al hacerlo todo así, los sonidos para el ritmo no tienen historia. Puede que el bombo suene a pelota de ping-pong, o que no haya bombo de ningún tipo, o que haya tres platillos diferentes. No puedes visualizar una batería ahí ni una caja de ritmos. Solo son sonidos”.