Nuevo disco. Aparente espíritu de continuidad. Egon Soda tienen algo nuevo que decirnos. Ellos lo llaman “Dadnos Precipicios” (Naïve). Como si el ser humano necesitara ser puesto al límite para que reaccionara. Y ellos lo intentan. Los sentimientos llevados al extremo. La debilidad. La fortaleza. A cambio de ello, la promesa de conseguir alas para sobreponerse. Con Ferrán Pontón, Ricky Falkner y Ricky Lavado hablamos de este ya tercer disco de un grupo cada vez más vivo.

A menudo se os tilda de clasicotes ¿qué respondéis a eso?
Ricky Falkner: Primero, gracias, aunque entiendo que se dice en plan negativo, quizá. Yo creo que eso solo depende del traje que le pongas a las canciones. Si coges las mismas canciones y les pones otros efectos seguramente no se diría. No creo que eso se diga por melodía, ni letras, ni siquiera por armonías. Creo que eso se dice más por el arreglo utilizado para la canción. Y es algo que hemos buscado, no un estilo porque nunca hemos hablado previamente de sonar de una determinada manera, sino que es el lugar en el que nos sentíamos cómodos. Creo que tratarlo de clasicote es algo superficial, que se queda demasiado lejos del análisis. Es un disco de guitarras y cuando sueles hacer ese tipo de discos es fácil que te digan algo así. Aunque eso ya depende de cada uno.
Ferrán Pontón: Eso depende del género. Cuando un disco es poliédrico, difícil de encasillar, pero tiene un sonido muy definido, dices que es clásico. Mira, a nosotros por ejemplo nos gustan mucho 77. Ellos hacen un rock setentero que está muy bien, pero pocas veces verás decir que uno de los suyos es un disco clásico porque ya está adscrito a un género. En este disco hay momentos de jazz, de country, de soul, pero la sonoridad lo amalgama todo, algo que tiene que ver con nuestra manera de tocar. Entonces, lo fácil, es decir que es clásico. No sé si la palabra es superficial o que al estar muy definido el sonido tienes que colocarlo en algún lugar.
RF: Las canciones no creo que sean clásicas. Alguna puede ser más estándar pero tu puedes coger “El cielo es una costra” y hacerle un arreglo como a Depeche Mode y funcionaría igual.

Hay menos tiempo entre este disco y el anterior, cosa que da sensación de banda en activo….
FP: Sí, pero eso tiene mucho que ver con tener una discográfica detrás que tenía ganas de que siguiéramos haciendo cosas. Eso nos dio una dinámica más profesional, más de ritmos normales: giras, hacer temas, hacer un disco…No es que en el pasado no quisiéramos pero no siempre estás en la situación de poderlo hacer. Las ganas estaban, pero los factores no se daban.

En el anterior disco firmabais las canciones como Egon Soda y en este se diferencia a Ferran como letrista ¿y eso?
FP: Totalmente casual. No nos habíamos dado cuenta.

“Las letras de Ferran no son típicas, pero en las primeras escuchas siempre te dejan un detalle, una frase, que te noquea. Esa es la clave”.

Sí, pero eso me da a mí la sensación de que el trabajo ha sido diferente, quizá más separado.
RF: Pues nada más opuesto a la realidad. Los dos discos han pasado de forma parecida.
FP. En el anterior yo iba haciendo canciones y las iba pasando y estas se convertían. En este lo que hicimos básicamente es tocar. Yo creo que este tiene más trabajo en conjunto, curiosamente. Aunque se ha grabado por partes y no en directo.
RF: Yo discrepo. Creo que es exactamente lo mismo. Hicimos mucho del trabajo en el estudio, igual que en el disco anterior. Nosotros funcionamos como un atraco. Vamos al batería y le decimos “Mole, este es el tema” y media hora después está haciendo una toma.

Es que vosotros sois la típica banda de estudio más que de ensayos, incluso.
FP: Es que nosotros tenemos compromisos fuera. Ya nos gustaría ensayar más, pero a veces las circunstancias lo hacen materialmente imposible.
RF: También nos hemos hecho toda la mili de ensayos durante muchos años. Aunque es cierto que ensayando siempre se descubren cosas y que algún día nos molaría hacer un disco de esos que has estado ensayando un mes antes.

Meterse así en el estudio ¿da vértigo o es motivador?
Ricky Lavado: Las dos cosas. Aunque creo que es más motivador que otra cosa.
FP: Te crea una sensación muy estimulante para el estudio y para los directos. Nunca sabes lo que va a pasar, pero luego hay más momentos mágicos. Es otro prisma. Tienes poca sensación de repetición.
RF: Tampoco es algo predeterminado. Queríamos ensayar, claro, pero por unas cosas u otras no pudimos y, al final, confiamos en nosotros y en esa forma de hacer las cosas.

¿Y si no funciona la cosa?
RF: Yo creo que es difícil porque nos conocemos hace demasiado tiempo. Probablemente pierdes unas cosas, pero también ganas otras y quizá estas últimas pesan más. Mira, en el disco anterior entramos al estudio con siete temas ensayados y otros trece o catorce que no, y ahora soy incapaz de recordar cuáles eran.

Veo más política que nunca en las letras.
FP: La hay, pero también hay mucho amor en las letras. Creo que es cada vez más inevitable meter política en las canciones, aunque yo no me siento y digo “voy a escribir una letra política”. Creo que es natural. No te puedes abstraer porque la política ha dejado de ser eso de lo que hablaban los abuelotes.

Tu lírica Ferran no es apta para todos los públicos ¿temes que pueda no llegar el mensaje?
FP: Bueno, yo escribo así, con mis referencias y mis historias. Evidentemente me gustaría llegar a todo el mundo pero al final intento crear situaciones que cada uno pueda interpretar como quiera.
RF: Las letras de Ferran no son típicas, pero en las primeras escuchas siempre te dejan un detalle, una frase, que te noquea. Esa es la clave.

El disco es muy variado. En “El cielo es una costra” hay rasgos de rock andaluz, free jazz en “Roble inverso” o rock urbano a lo Rosendo en “reunión de pastores, ovejas muertas” ¿qué me decís? Creo que eso muestra que trabajáis la canción como si no formara parte de un todo, aislada del concepto disco.
RF: Quizá tienes razón, pero al final están tocadas por nosotros y acaban encajando entre sí por esa sonoridad uniforme que decíamos antes. Es cierto lo de los estilos que dices pero es fruto de dejar que la canción vaya donde ella quiera.
FP: “Reunión de pastores…” además tiene una historia muy chula. Es una frase de una mujer que nos vio tirados antes de un bolo conjunto de Mi Capitán y Mucho. Entonces soltó la frase y vimos que ahí había una canción. Empezó como una broma. Yo le propuse a Martí Perarnau que a partir de mi letra, Egon Soda le pusiera una música y Mucho otra. La nuestra está ahí, la de Mucho saldrá en su próximo disco y le tengo muchas ganas.

Empezaba llamándoos clásicos, pero creo que sonáis diferente a cualquier banda.
RF: Pues gracias de nuevo. Eso es un halago cojonudo. Y estoy abstante de acuerdo con ello. Que nos llamen clásicos pero a la vez no nos parezcamos a nadie es lo mejor que te pueden decir.