A los chicos de Afilador, que empezaron como uno de esos grupos que nunca quedan al día siguiente porque se forma entre copazos, les gustaría sacar punta “a los idiotas que te la intentan sacar a ti y luego te llaman chungo cuando te cabreas”, comenta Adolfo, su batería. “Intercambiaría a toda esa gente por otra a la que la vida no da de comer tres veces al día y podría ser la que descubra la vacuna del cáncer… no la que llama guarra a una chica que no quiere sexo”.

Curtidos en Juanita Y Los Feos, Muletrain o Gone With The Pain, por poner solo tres ejemplos de sus prolíficas carreras, Nacho, su bajista, toca también en CAL, y Héctor, el guitarra y cantante, comparte banda con Adolfo en Doppeltgänger. Tras sus pretensiones iniciales de sonar a lo Wipers, la cosa viró a un post-punk chillón y bailable con la suficiente fibra como para epatar. La grabación de su ópera prima ha sido entre casera y profesional. (Adolfo) En un principio empezamos en Cuervo Estudio, que yo llevaba con otro chico. Pero por circunstancias de la vida eso terminó. Así que seguimos haciendo cosas en casa y en el local. También se jodieron algunos micros clave durante la grabación y me di cuenta tarde. Luego, el gran Fran Meneses nos dio un apretón con el masteríng en Manufacturas Sonoras”. El power-trío que ha compartido escenario con Cuchillo de Fuego, Extinción de Insectos, Ciudad Lineal o Fabuloso Combo Espectro, no descarta editar en formato cassette en el sello El Morro de Alf.