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Cuesta creer que hayan pasado cuatro años desde su anterior referencia como Wilco -recuerda que Jeff Tweedy firmó un excesivo y ambicioso doble disco en solitario con la ayuda de su hijo a la batería titulado “Sukierae”- y no deja de sorprender que el anuncio hace un par de semanas de la posibilidad de descarga de este nuevo álbum nos haya pillado a todos un poco descolocados. Y lo cierto es que las primeras escuchas de este álbum no ayudan demasiado a disipar ese grado de desorientación ante el que Jeff Tweedy parece relamerse. No debería ser así, pues ya hace tres discos, desde la llegada de Nels Cline a la banda, que la banda de Chicago se ha ido alejando cada vez más del sonido americana que ayudaron a revitalizar modernizándolo, por no hablar de ese alt-country-rock que alumbró sus primeros trabajos. Es obvio que cuanto mayor era el número de bandas como Dr Dog, Delta Spirit o Phosphorescent que en cierta medida recogían el testigo de lo auspiciado por los de Chicago en los noventa, Wilco se iban alejando diametralmente de ese sonido que tiene en The Band, Grateful Dead y CSN&Y como piedras angulares de la tradición yanqui.

Con “Star Wars” el divorcio parece definitivo, y cuesta creer que canciones con el clásico compás 4*4 como “I Must Be High”. “Monday” o “I’m Always I n Love” vayan a volver al punto de mira de la banda, para desasosiego de sus seguidores más clásicos. Los mismos que han visto como la bestia se ha convertido en otra cosa mucho más interesada en cierta experimentación que no cabe confundir con modernidad. No hay nada de moderno en canciones como “You Satellite” que te envía con gancho certero a los dos primeros discos de la Velvet Underground y los devaneos eléctricos del por entonces jovencísimo John Cale. Tras ella “Taste The Celling” relaja la escucha siendo lo más cercano a los Wilco de toda la vida, aunque tampoco despierte pasiones, pasando a ser una más en un cancionero tan abismal en el que cuesta mucho asomar la cabeza. De hecho no hay ningún tema en este disco que, como “Impossible Germany”, “I’ll Fight” o la apocada “Black Moon”, destaquen sobre el resto del disco, con lo que quedaría la mar de bien afirmar ahora eso tan manido de que estamos ante un disco en el que el concepto y el sonido prevalece sobre la individualidad de las canciones. ¡Paparruchas!. Hay buenos temas como la ruda y eléctrica “Pickled Ginger” con ese punto entre oscuro y amenazador tan no-wave, que además se recuerda como de lo mejor del álbum junto a otra propuesta de tintes similares como “Cold Slope”, tema que cabalga sobre el inquietante ritmo de la batería de Glenn Kotche y que conecta tan bien con “King Of You” que por momentos pareces estar todavía en la misma canción.

En definitiva “Star Wars” es un disco corto, oscuro, con un toque amenazador y con pocas ganas de agradar por el camino más fácil. Un disco que precisa militancia y en el que no vas a sacar ninguna canción inolvidable que justifique el resto de las escuchas. Un trabajo ajeno a su tiempo y que se irá granjeando tu confianza a cada nueva escucha. Nadie dijo que eso de escuchar música fuera fácil y que siempre se tuviera que convertir en un camino de rosas, pero si me pides por mis Wilco preferidos, te diré que esos ya no existen mas que en el recuerdo de un cancionero sólido como una roca. Ahora cabe hablar de un sonido sólido como una roca y claro por mucho que nos empeñemos nunca será lo mismo.

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