MondoSonoro Discos

       

John Carpenter es uno de las grandes artistas del siglo XX, lo que pasa es que no va de artista. Ni de los intensos, ni de los sensibles, ni de los comprometidos. Su único compromiso es intrínseco a la sensibilidad e intensidad de su obra. Nada más y nada menos. Y si como cineasta es una de las figuras más emblemáticas e infravaloradas de la historia del cine, este disco comienza a reivindicar su status y relevancia, su lugar en el mundo, como músico.

Nueve canciones como nueve palabras que invocan desde un mantra diabólico toda la oscuridad y la luz de su imaginario audiovisual y filosófico. De Argento a Lovecraft, de Herrman a Theremin. Nueve palabras que nos hablan de remolinos, abismos, purgatorios, fantasmas, caídas, misterios, esferas de poder, de negrura y, sobre todo, de noche (que es el momento más apropiado para degustar este disco). Es decir, que nos habla de nosotros, de las películas imaginarias de nuestra mente, del dolor y del miedo.

Y lo hace como lo ha hecho siempre, de manera minimalista, repetitiva, machacona, personalísima, experimental, atmosférica, rica en texturas, brillante en la ejecución. Única, aunque con 9 canciones diferentes que se complementan y expanden, que dialogan y se crecen, conformando un discurso complejo, lúcido y coherente. Desde la obsesiva “Vortex” a la claustofóbica “Night”, pasando por ese viaje a los 80s que es “Domain” y ciertos guiños al rock sinfónico de “Abyss”. Altamente disfrutable en todo caso y en toda su completitud.

MÁS SOBRE JOHN CARPENTER