Los leoneses The Bright acudieron a su primera visita a la sevillana sala FunClub dentro de la Gira Gps, sabedores de poseer uno de los mejores debuts del pasado curso. Fueron desmembrando lentamente su eléctrico folk frío, poniendo banda sonora a este invierno sureño. Una banda compacta, sin fisuras, y multiinstrumentista, desde las guitarras, pasando por violines, teclados, mandolinas y hasta una caja de puros artesanal, que se presentó dispuesta a desmembrar uno a uno los temas, principalmente, de su etéreo y hermoso álbum “Soundtrack For A Winter´s Tale”. La voz de Myriam sonó potente, desgarradora en ocasiones, y el cordófono de Aníbal hizo estremecer en ciertos momentos al medio aforo congregado en la sala (gracias a Dios, Sevilla empieza a estar en los circuitos; ahora, hasta nos coinciden en fechas conciertos, como éste y el de Iván Ferreiro). Todo comenzó con “Rocking Chair”, haciendo que nos adentraramos lentamente en su mundo, envolviéndonos en su imprescindible aura y haciendo esperar cada nueva composición, ansiosos por descubrir todo lo que podían ofrecernos. Las preciosistas “Coffe and Wine” y “Odd Town” sugerían el camino hacia un ritmo mas pausado, a mitad del set, que fue elevándose a medida que avanzábamos, llegando a la envolvente “Soundtrack”, que estremece en su in-crescendo, y la animada y colorista “Your private garden”, prometiendo dejar el mejor sabor de boca al final del repertorio. Al comenzar el bis, tuvimos el placer de disfrutar de una de las primeras canciones del grupo, “Eyes”, apuesta que sonó excelsa, sincera y haciendo sentir cada punzada de la eléctrica acompasada con la voz. Fue folk desde las raíces, y así lo hicieron saber al tocar múltiples versiones durante su soberbio directo. Sonaron Led Zeppellin, “Bron-Y-AuStomp”, muy adaptable a su estilo y que quedó impecable haciendo al público animarse al son de palmas, una muy country versión de Merle Haggard, “Tonight the bottle let me down”, que nos hizo revivir cómo debería sonar la América profunda, Johnny Cash y su “Ring of Fire”, clásica y contundente, y, la versión de Neil Young que cierra su disco, que también fue la encargada de cerrar el concierto, “Cowgirl in the sand”, que saboreamos hasta el final, con Myriam comenzándola sin micrófono, la sala totalmente en silencio y los sentimientos flotando; inmejorable despedida. Tras tal descarga de emotividad las luces se apagaron, pero ellos seguirán brillando merecidamente.