Caras pintadas, camisetas del Joker, quinceañeras enloquecidas… Está claro que más que a un festival acudimos a un centro de veneración de Jared Leto en Getafe. Y es que, inevitablemente, el “Neox Rocks 2015” era el culpable de hacer realidad el ansiado sueño de una gran masa juvenil de ver cómo la banda del showman pasaba finalmente por nuestro país.

Aun así, fue toda una sorpresa encontrarnos con un bloque de público algo más maduro (poco y la mayoría como acompañantes) presumiendo de alguna que otra chupa de The Sounds. Ya que eran la segunda propuesta más esperada encuentro y los que consiguieron mantener el espíritu cañero de la cita. De nuevo, vimos a una Maja Ivarsson sensual, con aires de divorra y punky (os aseguramos que el público infantil alucinaba con los clásicos lapos al aire y los golpes de micro). Una rubia cuyos discursos se encontraban en el punto medio entre el agradecimiento y la ironía de que claramente no querían verles a ellos (todas las bandas del festi jugaron con eso de “sabemos que venís al concierto de Thirty Seconds to Mars” y así provocar los gritos en las masas).

Eso sí, si algo hay que destacar de esta extraña cita fue la supervivencia de Dover como anfitrión español. Frente al duro reto de actuar justo antes de los cabeza de cartel de un festival sostenido por adoradores (todos querían la primera fila para ver el total look de Leto). “Serenade” volvió a ser un himno sin importar la edad y “Devil Come To Me” fue un cierre de lujo para darle una buena bofetada en la cara a cualquiera. Porque, a pesar de algún que otro error técnico, demostraron que las imperfecciones, a veces, pueden ser el mejor plato. Y claro, de “Let Me Out” ni rastro, y eso que sería la canción perfecta para que los adolescentes la cantaran apasionadamente.

Palma-Violets-concierto

Palma Violets (en la foto) se quedaron a media tinta, aunque congregaron a una masa de público bastante interesante. ¿Sería por la franja horaria? Demob Happy pasaron sin pena ni gloria. Mientras los asistentes subían sus sefies, decidían comer algo o tomaban el sol. Ignorando algunas de las piezas más frenéticas del festival. Y Belako, otra apuesta nacional que soportó la apertura del festi abriendo el Escenario 2, acabaron firmando libretas como entretenimiento extra junto a un simulador de caída libre.

Si profundizamos en el momento culmen de la cita: el concierto de Thirty Seconds to Mars. No sería ninguna sorpresa hacer referencia a la falta de talento musical de Leto sobre el escenario. Que de nuevo, para no romper con la tradición, creó una propuesta donde lo único que importaba era el espectáculo. “Se ha comido media canción”, gritaba una fanática en ‘This Is War’. Y es que, los coros del público (cantaban más que el líder), charlas eternas (sobre el profundo amor hacia sus fans), globos enormes de colores y serpentinas; acabaron robándole el protagonismo a la música. Que, como añadido, ya venía herida de muerte con la ausencia de Shannon. Eso sí, tuvimos el típico momento de “te echamos de menos, esta canción va para ti”.

Si hubiera que quedarse con algo de este paso del “Love, Lust, Faith, Dreams Tour” por España sería, sin duda, con las locas pintazas del líder, ese pelazo rosa, y con un bloque acústico donde, al menos, brillaron canciones como ‘Hurricane’ y no veíamos a un Leto ahogado de tanto correr para lucirse. Pero bueno, a pesar de todas estas carencias, reconozcamos que el Neox Rocks vuelve a firmar un año más el éxito de una edición que consiguió movilizar a 10.600 personas. Y eso, en los tiempos que corren, fuera del verano, y cerrando la etapa festivalera, ya es mucho.