Josh Tillman no sabe hablar castellano pero maneja un buen catálogo de armas de seducción. Lo dejó claro anoche en la sala Sol con su poderosa voz y su poderosa figura y su buen humor, o el de su alter ego source Father John Misty.

Tal vez resultó excesivo en su pose de hombre fatal, pero la sesión americana de su banda resultó redonda y de altura, como se esperaba. follow link “Fear Fun”, punto y a parte en su carrera, es un disco de claroscuros que contiene, también, poderosas canciones. Las crónicas y el propio Tillman hablaban de un músico liberado de algunos fantasmas y ataduras y el concierto dejó pruebas de que es cierto, desde el mismo minuto de su aparición.

Mal peinado y con la legalización del LSD en el pecho, atacó enseguida con la fuerza de “Only Son of the Ladies´ Man” para dar paso después a delicadas melodías como la de “Nancy From Now On”. Entre esos extremos se movió un concierto que posiblemente alcanzó el minuto de gloria con “Every Man Needs a Companion”, que sonó con un vigor inesperado respecto al disco y una emoción palpable en esos versos: “…someone to console him, like I need you…”.

Fue intensa también la canción más esperada y más eléctrica, “Hollywood Forever Cemetery Sings”, pero no resultó tan emocionante por los misterios de la música y de la interpretación, con los teloneros source link NO en el escenario, sin encontrar su lugar.

El carisma y la extraordinaria voz de Tillman cerraron la noche con “On the Road Again” de Canned Heat y algo de whisky, buen resumen de un músico con raíces y de una velada con tono muy festivo que abrieron NO recordando una y otra vez a estados superiores de inspiración y arte que alcanzaron, por ejemplo, The National.