Para un buen seguidor de la música, un viaje a Japón no se puede quedar sin la visita a alguna de las impresionantes tiendas de discos y a un concierto y/o festival. En nuestro caso, tuvimos la gran suerte de que coincidieran las fechas con la celebración de una nueva edición del Festival Fuji Rock, ni más ni menos que el más importante y de mayores dimensiones del país que tiene lugar en Naeba, localidad situada en los llamados Alpes nipones en la provincia de Niigata, una zona compuesta de valles cubiertos de verdes árboles que en invierno se visten de nieve para convertirse en una muy transitada estación de esquí. Todo un lujo de paraje al que se llega en tren bala en tan solo hora y media desde el centro de Tokyo más media hora en autobús para acceder a la estación donde se celebra el festival.

Fuji Rock, que celebró su primera edición en la base del Monte Fuji (de ahí el nombre), reúne desde 1997 a más de 100.000 personas (este año sobre las 115.000) con unas 200 actuaciones durante tres días repartidas en ocho escenarios además de otros de pequeñas dimensiones. Decir que aunque el rock y sus vertientes son los estilos predominantes, hay actuaciones de estilos muy variados, y las bandas norteamericanas, pero principalmente las británicas, tienen gran presencia en los carteles, protagonizando buena parte de sus actuaciones principales cada año.

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Si Japón en general ya supera tus expectativas, en el caso del Fuji Rock sucede lo mismo, teniendo la sensación de que estas ante una utopía de festival. Desde el momento en que comienzas a hacer cola en el autobús que te lleva desde el pueblo en el que te alojas hasta el valle donde se celebra el festival, la organización (te entregan una toallita para limpiarte el sudor mientas esperas al autobus), el civismo (colas de manual), la limpieza (no hay ni un solo vaso o papel en el suelo dentro del festival, teniendo zonas de reciclaje donde se entrega separados hasta el etiquetado de las botellas y los tapones, y tienes gel para limpiarte las manos en los servicios)… todo te hace ver que no estas ante un festival como a los que estamos acostumbrados por estos lares. Nada más acceder al recinto y pisar la enorme zona del escenario principal, llama la atención la gran cantidad de familias con niños pequeños que hay en el festival (los cuales tienen su propias actuaciones y entretenimientos), al que se puede introducir todo lo que necesites para pasar el día, desde mesas, sillas o neveras, hasta comida o bebida. Por lo que es el festival ideal para los amantes de la música y la naturaleza que quieren disfrutar de ambas con toda la familia.

Entre las pegas encontramos el acople de los horarios de las actuaciones que junto con el tiempo que se invierte en desplazarse por los preciosos caminos forestales que conectan las diferentes zonas (algo inevitable en un recinto tan grande), no te permite llegar a muchos conciertos. En nuestro caso fué imposible ver las actuaciones de Royal Blood, Belle And Sebastian, Galactic Feat. Macy Gray, Wilko Johnson, FKA Twigs, y las dos bandas que nos representaban, Txarango y Fermín Muguruza, entre otras.

Ya dejando a un lado las curiosidades del festival y entrando en materia, en la primera jornada del 24 de julio se pago la novatada de no conseguir los horarios con anterioridad y no caer en que los festivales podían empezar a media mañana, por lo que nos perdimos varias actuaciones interesantes como las de Perrosky, The Vacinnes o Owl City, además de las siempre curiosas propuestas locales.

Conseguimos llegar a duras penas a la segunda mitad de la actuación de los ingleses Kitty, Daisy & Lewis, la banda de la familia Durham que consiguió llenar hasta la bandera el escenario “Field Of Heaven”, situado en un precioso lugar rodeado de árboles al que se llegaba por los caminos forestales que conectaban los diferentes espacios del festival. En formato de sexteto por la presencia del trompetista jamaicano Eddie Thornton “Tan Tan”, que ha colaborado en su tercer trabajo “The Third”, enamoraron al publico con temas como “Don´t make a fool out of me”, esa joya de rhythm and blues de su segundo trabajo. Posteriormente llegaron algunos de los mejores temas de su nuevo trabajo como “Whenever You See Me”, No Action” y “Turkish Delight”, para cerrar a lo grande con “Going up the country”, su versión del mítico tema de Cannet Heat con el que se abre su primer álbum.

Posteriormente, la intención era ver a Ash, a los que un servidor les tenia completamente perdida la pista desde hace años… pero no había manera de llegar a tiempo, lo que nos llevó a parar de camino y ver la interesante propuesta de los japoneses Boom Boom Satellites. La veterana banda del guitarrista y vocalista Michiyuki Kawashima y el bajista y programador Masayuki Nakano, que presentaba su noveno trabajo de estudio publicado este mismo año, nos sorprendieron con su mezcla de electrónica y rock, en la que el jazz e incluso el punk tenían su cabida. Una actuación con mucha fuerza ante un público completamente entregado. Una de las sorpresas entre las bandas niponas del festival.

Curiosamente a los norteamericanos Motörhead nos los encontramos esa misma mañana saliendo junto a nosotros de la estación de tren. Ver a una leyenda como Lemmy a poco más de un metro de distancia ayudándose de un bastón y con claros síntomas de parkinson le deja a uno marcado sin duda. La banda británica nos dejó un concierto como cabía de esperar, sin la fuerza de antaño y con buena parte de sus temas clásicos en el setlist, en el que no hubo hueco para ningún nuevo tema de su vigésimo segundo trabajo de estudio que verá la luz este mismo mes. Abrieron con “We are Motorhead” al que siguieron otros como “The chase is better than the catch”, “Metropolis”, Rock it”, “Just ‘cos you got the power”, para cerrar con “Going to Brazil”, Ace of Spades” y “Overkill”.

El concierto de la noche y seguramente del festival lo protagonizaron Foo Fighters, con un Dave Ghrol en estado de gracia y con una fuerza admirable a pesar de ofrecer prácticamente todo el concierto sentado por la rotura de su pierna del pasado 12 de junio durante su actuación en Goteborg. Tras el impresionante inicio con “Everlong,” “Monkey Wrench,” y “Learn to Fly”, Ghrol se encargo de explicar al público con videos e imágenes en pantalla su accidente en tono de humor. Tras las presentaciones de la banda llegó el cover del “Under Pressure” de Queen.Temas como “The pretender”, “Big me” o “All my life” no faltaron, además de una sobrecogedora versión acústica de “My hero” para lo que el músico se valió de las muletas para acercarse al extremo delantero del escenario y, con el acompañamiento acústico de otros dos integrantes de la banda, corear el tema junto al público. Hubo momentos especialmente mágicos de silencio en los que no se escuchó ni un solo ruido entre las miles de personas que abarrotaban la zona del escenario principal, algo impresionante que incluso Ghrol lo advirtió y comentó. Con “break out” y Best of you” se despidieron no sin prometer que no volverían a pasar tantos años para su vuelta.

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La segunda jornada del sábado la iniciamos con el concierto del músico norteamericano Nate Ruess, vocalista de la banda Fun, que acaba de publicar su primer álbum en solitario. De su debut escuchamos temas como “Great big Storm” y “You light my fire”, con los que abrió la actuación, y sus hits “What this worl is coming to” y sobretodo “nothing without storm”, que provocó numerosas carreras hacia el escenario y coros entre el público. Tampoco faltaron las canciones de Fun, banda con la que en breve volverá al país de gira, y que al parecer el público conocía en gran medida ante la acogida de temas como” Carry on”, “We are young” y “Some nights”. El norteamericano también dejo la versión del mítico tema de Prince “Let’s go crazy”.

El dúo norteamericano Twenty One Pilots lió una buena fiesta con su actuación a base de piano, en ocasiones con teclado electrónico, sintetizadores y batería, con su frontman Tyler Joseph arengando al público y pegando saltos desde su piano constantemente. Su cocktel de estilos, entre los que tienen cabida el hip-hop, el pop o la electrónica entre otros, cuajó entre el público, que no paró de saltar al igual que Tyler, que incluso se desplazó hasta un camión de sonido situado en otra zona en plena actuación mientras cantaba. Pudimos escuchar los cinco primeros temas de su cuarto trabajo de estudio así como su hit “Guns for hands” con el que cerraron su enérgica e impactante actuación.

A otra banda a la que teníamos perdida la pista desde hace años era los galeses Super Furry Animals. Su arranque de concierto con temas como “Slow Life” y “Hello Sunshine” fué esperanzador pero su actuación pasó a ser un poco aburrida posteriormente. La segunda parte consiguió animar al público con temas como “Golden retriever” y “Receptacle for the respectable”, para un buen final, ya con la banda disfrazada de Yetis y con su rock psicodélico alcanzando cotas intensas.

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A continuación nos dirigimos al escenario del concierto de Happy Mondays, no sin antes alucinar con la matraca que estaba metiendo Deadmau5 en el escenario principal. A mi entender un pequeño fallo en la hora de programación ya que eran las 19h y era la actuación previa a la de Muse, además de las de Galactic feat Macy Gray y Belle And Sebastian entre otras (las cuales no pudimos disfrutar al ser a la misma hora que Muse). La carpa del “Red Marquee” se llenó hasta la bandera para disfrutar del concierto bailongo de los de Manchester, con su vocalista Shaun Ryder con la voz más cascada que posiblemente haya escuchado en mi vida en un concierto. Aguantó el tipo como pudo acompañado por un sonido impecable, nota general de todo el festival, y pudimos disfrutar de temas como “Wrote for luck”, “Kinky Afro” y “24 hour party people” antes de movernos al escenario principal donde tendría lugar una de las actuaciones más esperadas del festival.

Había curiosidad por ver a Muse de nuevo tras disfrutar de su gran actuación dos semanas antes en el festival Bilbao BBK Live. No hubo apenas sorpresas y el trío británico ofreció un concierto prácticamente calcado al de Bilbao con simples cambios en el orden del setlist que estaba compuesto por temas de su último disco y sus éxitos. Las luces se apagaron y apareció en pantalla el militar del videoclip de “Psycho” cuyo tema tras su “speech” dío comienzo al concierto. “Supermassive black hole”, “Plug in baby”, “Hysteria” y “Apocalypse please” encandilaron a un público completamente entregado.“Madness”, el único tema que no se repitió en el setlist de Bilbao, el nuevo “Mercy” y “Knights of the Cydonia”, con Christopher Wolstenholme a la armónica, cerraron otra destacada actuación de la banda que se mueve como pez en el agua ante grandes audiencias.

El domingo, la última jornada del festival, comenzamos al mediodía para ver la actuación de los galeses Catfish and the Bottlemen, pero nos encontramos con la cancelación de su gira por enfermedad. Les reemplazaron The Telephones, banda japonesa que a pesar de encontrarse con un recinto todavía con muy poco público, consiguió animar a los asistentes con su gran energía y su mezcla de new wave, post punk y electro. Uno de sus integrantes incluso salto al público para darse una gran carrera por todo el recinto, consiguiendo evitar in extremis numerosos placajes de fans que le perseguían.

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No nos podíamos ir sin visitar la zona “Daydreaming And Silent Breeze”, situada en lo alto de uno de los numerosos montes de los alrededores y a la que se accedía en telecabina en unos 15 minutos. Además de las impresionantes vistas panorámicas del viaje (montes, lagos, rios, etc..), la sorpresa fué el encontrarnos una zona ravera con psychedelic trance a todo trapo y a unos escasos metros, familias con niños y personas disfrazadas de Heidi y demás personajes de dibujos animados, que bailaban y cantaban a coro “Edelweiss” de “Sonrisas y Lagrimas”. Esos momentos surrealistas que si no los vives, no te los puedes imaginar.

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Conseguimos llegar a tiempo a la actuación de Johnny Marr, el inolvidable guitarrista y fundador junto a Morrissey de los míticos The Smiths. El británico abrió con “The Right Thing Right”, primer tema de su primer álbum en solitario “The Messenger”, y presentó algunos de los temas de “Playland” como “Back in the box” y “Easy money”. Su actuación, un tanto floja, estuvo animada por clásicos de The Smiths como “There Is a Light That Never Goes Out”, “Bigmouth Strikes Again” o “How Soon Is Now?”, con el que cerró su actuación. Tampoco faltaron versiones de otras bandas como “Getting away with it” de Electronic, el supergrupo formado por Bernard Summer de New Order del que fue miembro, o “I Feel you” de Depeche Mode.

Llegando al ecuador de la jornada nos encontramos con la dulce cantautora y actriz norteamericana Lenny Lewis en la carpa abriendo con “Silver Lining” de su anterior banda Rilo Kiley, proyecto del que también sonarían otros temas com “Portions On Girl”. Sus temas animados de indie rock junto con otros folk y country de su proyecto en solitario como “Acid Tongue” y del genial disco que publico junto a The Watson Twins como “Rise Up With Fists!! “, nos sedujeron a todos los asistentes.

Ryan Adams desplegó algunos de sus mejores temas ante un público expectante y entregado desde el minuto uno. Portando una camiseta de Metallica y con la bandera de EEUU con el símbolo de la Paz sobre el escenario, el norteamericano disfrutó cada minuto de su actuación. Alternó suaves temas alt-country como “Magnolia mountain”, “Peacefull valley” ”When the stars go blue” o el emotivo “Dirty rain” con otros más rockeros con los que encendió al público como “New York, New York” o “Shakedown on 9th street”, con el que cerró.

Había curiosidad por ver a Ride, la influyente banda británica de Andy Bell, miembro de Beady Eye, Oasis y Hurricane #1, que se reunió el año pasado tras su separación en 1996. En la primera parte del concierto nos dió tiempo de escuchar algunos de los temas míticos incluidos en sus cuatro discos de estudio, desde “Seagull” y “Polar bear” de su debut en el 90 hasta “Chrome waves” y “Leave Them all behind” de su segundo disco “Going blank again”, con el que abrieron.

Tras tres días de festival, las fuerzas ya iban flaqueando y antes de dirigirnos al escenario principal para ver la actuación del Sr. Gallagher y sus pájaros, nos acercamos a ver la primera parte del concierto de Of Monster And Men. Los islandeses no nos han convencido con su segundo trabajo tras el gran éxito del primero que incluía el megahit “Little talks”. La carpa disfrutó de inicio con “Thousand Eyes” y “Crystals” de “Beneath the skin”, que tuvo mucha presencia en su set, pero temas de su debut como “Dirty paws”, “King and Lionheart” o “Mountain sound” consiguieron dinamizar más su actuación que por momentos decaía.

Concluimos el festival con Noel Gallagher’s High Flying Birds, que a tenor del número de camisetas que vimos durante las tres jornadas, era una banda apreciada y con un gran número de seguidores. Un buen final de festival con temas como “Everybody’s on the run”, “Lock all doors” o “Riverman”de sus dos trabajos sonando muy poderosos y con los momentos emocionantes de las versiones de Oasis. “Fade away”, “Champagne supernova”, “Talk tonigh” y “Whatever”, con la que nos despedimos agotados del maravilloso festival. No fueron las únicas versiones por lo que nos contaron y el concierto continuó sobre media hora más con los ingleses cerrando por todo lo alto con “Don`t look back in anger “ (y no, “Wonderwall” no sonó esa noche).

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Fuji Rock, una gran experiencia que, sin duda, repetiremos en un futuro.