El nombre de Agorazein, y más concretamente C. Tangana, viene siendo desde hace un lustro objeto de encendidos debates en los foros de rap. Nadie discute (quién puede hacerlo) que el colectivo sea ahora mismo punta de lanza del nuevo rap que se practica en España, pero la determinación del niño antes conocido como Crema por ampliar la paleta de estilos y tender puentes con otros géneros musicales le ha hecho objeto de tantas críticas como encendidos elogios, empezando por los de MondoSonoro, en cuyas páginas nos hemos hartado de ensalzar a “LOVE’S” como uno de los grandes discos, así en general, que se han publicado en nuestro país el pasado año.

AGZ al completo se presentaban en la Joy Eslava para repasar su trayectoria y hacer recuento de todos los logros conseguidos hasta hoy: Tangana, sí, pero también los trabajos cortos de Blanco, Jerv.Agz o Manto & Fabianni. Elegir la Joy era no sólo una demostración de fuerza -no hace tanto allí sufrió un pinchazo Mala Rodríguez, no nos olvidemos- sino la apuesta definitiva por un juego abierto a las bandas, con C. Tangana ejerciendo de mediocentro creativo y lanzando balones en profundidad en busca de otro público, sin ir más lejos quienes le vieron colaborar hace un par de meses en ese mismo escenario con Hola A Todo El Mundo. No pudo ser. En la sala, que aproximadamente acogía unas 500 personas, tres cuartas partes de su capacidad, se dio cita un público juvenil y rapero, el público natural de AGZ en suma. Demostración de que determinados muros siguen sin derribarse. Una verdadera lástima que le otorga aún más valor a la actitud aperturista del de Colmenar.

Dice Tangana que el peculiar título de su último disco se puede interpretar de varias formas, una de ellas sería “low €’s”, esto es “con poca pasta”, una expresión que suscribirían buena parte del público del concierto: en las barras los camareros esperaban de brazos cruzados mientras sobre el escenario se rimaba aquello de “Y al futuro que le jodan, que mas da / Los días que vendrán se irán”. No disponer de cash para pagarse una cerveza a 5 euros es una de las características que tienen en común todos estos veinteañeros con el futuro hipotecado y el cinismo a flor de piel. Otra sería sentirse identificados en unas canciones como estas que destilan un romanticismo amargo y urbanita.

Difícil encontrar a día de hoy un público tan entregado a lo que sucede encima del escenario: la Joy fue una fiesta desde el minuto uno, cuando los gallegos Kaixo vs Cesar salieron al escenario para hacer una lectura festiva y acelerada del manual de estilo de AGZ. Cuando fue Tangana, todo carisma, el que hizo acto de presencia para arrancar el concierto parapetado tras el Korg aquello literalmente se venía abajo: ídolo. Habría que preguntarse a propósito del duro debate de los últimos tiempos sobre la razón de ser del periodismo musical hoy dónde estaban ayer los plumillas: hay más discurso y más verdad en el look a lo maniquí de Armani de Blanco, en el sampleado de una caja registradora que disparaba Fabianni en diferentes momentos del concierto (el efecto alcanza su máxima expresión en “Espalda con espalda”) o en el contraste entre la estética callejera Jerv.Agz y Manto y el look desenfadado de niño rico de Tangana, que en todo el catálogo de grabaciones de Fundación Robo. Porque como bien dice Jerv.Agz “todo está fuera”. Y a quienes como ayer no estén dispuestos a pasar y convertirse en partícipes de esto sólo cabe decirles “bye bye, fuck you”.