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En el mundo del cómic, al igual que sucede en el del rock, también hay “intocables” que con cada nuevo trabajo reciben por sistema las bendiciones de la prensa especializada. Entre los cuatro o cinco nombres que disfrutan de esa posición de privilegio en todo el mundo se encuentra, claro está, Joe Sacco, ganador de premios tan relevantes como el Eisner y voz autorizada en el mundillo de la historieta en todo lo que a conflictos bélicos se refiere tras la publicación de obras como “Gorazde: Zona protegida”, “Palestina: en la franja de Gaza”, “El mediador” o “Notas al pie de Gaza”. Aunque Sacco también tiene otra faceta mucho más desenfadada -especialmente la serie “El rock y yo” que entronca con sus orígenes underground- ha sido esa faceta del reportero de guerra comiquero la que ha convertido a Sacco en un autor por encima del bien y del mal, al que se recurre por igual para explicar los atentados de Charlie Hebdo que para analizar la siguiente crisis en Oriente Medio en el telediario de la noche. Sus obras, por descontado, son un fijo de los listados que señalan los comics más destacados de cada año.

Y en estas el autor norteamericano se saca de la manga un trabajo menor, al menos en lo que “al peso” se refiere. El término “Bumf” alude por igual al papel con tan poco valor que apenas sirve para limpiarse el culo y a la sobreinformación reinante en nuestros días que hace que los mensajes apenas calen entre sus receptores. Dos formas de poner nombre a una misma cosa y que puestos a hacer malabarismos semánticos también pueden tener algo que ver con el valor poco trascendente que Sacco le da a esta ópera bufa política.

En ella Richard Nixon retorna del más allá para ocupar la actual Presidencia del Gobierno de los EEUU. Y para su estupor (y enorme regocijo) las cosas son mucho mejores de lo que hasta el Presidente más odiado de la Historia de aquel país podría haber imaginado: torturas, conflictos armados en medio mundo, ausencia de privacidad… Sacco convierte este panorama ya de por bastante dantesco en un cuadro de El Bosco con grafismo ungerground y segmentado en páginas y viñetas. El principal problema de este delirante entretenimiento con coartada de denuncia global es que a menudo da la sensación de que divierte mucho más a su creador que a quienes en teoría está destinado: a ti, a mí y al de más allá… Por eso… se te acabó la inmunidad Joe Sacco.